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La Confirmación

Es un sacramento que se entiende en continuidad con el Bautismo, al que está vinculado de modo inseparable. El Papa Francisco lo explicó de esta manera: “Estos dos sacramentos, juntamente con la Eucaristía, forman un único evento salvífico, que se llama ‘iniciación cristiana’, en el que somos introducidos en Jesucristo muerto y resucitado, y nos convertimos en nuevas creaturas y miembros de la Iglesia”.

¿Cuáles son los efectos de la Confirmación?

Confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal y el Catecismo detalla cómo: nos introduce más profundamente en la filiación divina, nos une más firmemente a Cristo, aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo, hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia y nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la fe mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo, para confesar valientemente el nombre de Cristo y para no sentir jamás vergüenza de la cruz.

¿Cómo actúa el Espíritu Santo en el alma?

“Cuando acogemos el Espíritu Santo en nuestro corazón y lo dejamos obrar, Cristo mismo se hace presente en nosotros y toma forma en nuestra vida; a través de nosotros, será Él, Cristo mismo, quien reza, perdona, infunde esperanza y consuelo, sirve a los hermanos, se hace cercano a los necesitados y a los últimos, crea comunión, siembra paz”, indicó el Papa Francisco. El espíritu Santo da a los que se confirman los siete dones: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios.

¿A qué edad se recibe este sacramento?

La costumbre latina, desde hace siglos, indica “la edad del uso de razón”, como punto de referencia para recibir la Confirmación.

¿Hay que prepararse para la Confirmación?

Sí. El Catecismo indica que esta preparación “debe tener como meta conducir al cristiano a una unión más íntima con Cristo, a una familiaridad más viva con el Espíritu Santo, su acción, sus dones y sus llamadas, a fin de poder asumir mejor las responsabilidades apostólicas de la vida cristiana”. Se puede recibir estas enseñanzas en las parroquias, colegios, instituciones religiosas o de modo particular de acuerdo con el párroco.

Asimismo, para recibir el sacramento es necesario estar en gracia de Dios, por lo que se recomienda acudir a la Reconciliación. “Hay que prepararse con una oración más intensa para recibir con docilidad y disponibilidad la fuerza y las gracias del Espíritu Santo”, recomienda también el Catecismo.

¿Para qué sirve el padrino o madrina?

Lo mismo que en el caso del Bautismo, para dar ayuda espiritual al que recibe el sacramento. La Iglesia pide que sea un “creyente sólido”, capaz de desempeñar la misión y con deseos de hacerlo. Requiere, asimismo, que sea católico, esté confirmado, haya recibido la Comunión y lleve una vida congruente con la fe.

¿Qué pasa si un bautizado no recibe la Confirmación?

“Queda a mitad de camino y no recibe el Espíritu Santo, que es tan importante en la vida cristiana, porque nos da la fuerza para seguir adelante”, comentó el Papa en una audiencia dedicada a este sacramento. “Es importante recibirla (…) hagan todo lo posible para que los muchachos lleven a término su iniciación cristiana y reciban la fuerza del Espíritu Santo. ¡Es importante!”, agregó el Pontífice aquella vez.

¿Quién puede confirmar?

Lo ordinario es que lo haga el Obispo, pero este puede delegar la misión a otro sacerdote. Los candidatos tienen que ser presentados por los párrocos.

De interés:

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