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La alegría que trae Jesús

Más de 100 jóvenes en la misión de la Sociedad San Juan
Uno de los encuentros durante la Misión / Fuente: ICMtv

El sábado 6 de enero, con la celebración de una Misa presidida por el Cardenal Daniel Sturla, culminó la misión de la Sociedad San Juan. La misión, que se realizó por tercer año en el Cerro, comenzó el 26 de diciembre y contó con más de 100 jóvenes misioneros, en su gran mayoría universitarios que han dejado sus actividades, su descanso y sus familias, para estar dos semanas cantando, rezando y llevando a otros la Palabra a Dios.

Prepararse para la misión

Realizar una misión de estas características no es algo que se prepara de un día para el otro o de una semana para la otra. Belén, una de las jóvenes misioneras, comenta “todos los domingos, dos meses antes de la misión, nos juntábamos para prepararla y también a través de la oración diaria”. Este ámbito de preparación fortalecía al grupo, “cuando nos juntábamos los domingos teníamos tesoros espirituales, que son oraciones que hacíamos juntos en la comunidad, para ir teniendo tesoros en el cielo y cuando viniéramos de misión Dios nos ayudara”, comenta.

Este fue el tercer año que la misión se realizó en el Cerro; es el último que se realiza en este barrio porque cambia de lugar cada tres. Pero que se elija otro lugar para la próxima misión no significa que se abandone el barrio. La Sociedad San Juan abrió en el Cerro una “Casa de la Palabra”, un espacio donde se juntan las personas del barrio los jueves, durante todo el año, para perseverar en la fe y conocer más profundamente la Palabra de Dios.

Además, unos 10 jóvenes de este grupo misionero tuvieron su servicio en el barrio Cuarenta semanas, en el territorio de la Parroquia San José Esposo de María y en la Capilla San Francisco de Asís. Allí además de las actividades propias de la misión, prepararon para el bautismo a unos de 200 niños. La celebración del sacramento tuvo lugar a orillas del Arroyo Miguelete, en dos tandas, el jueves 4 de enero.

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Un encuentro con Cristo

Es 5 de enero, vísperas de la Epifanía, para los niños falta poco para que vengan los Reyes. Natividad, una de las religiosas de la Sociedad de María, nos comenta que están viviendo “el tercer día de un encuentro que llamamos ‘retiro popular’, que en definitiva es un encuentro con Cristo”, al que estuvieron convocando a los vecinos de la zona los días previos.

La religiosa repasó los momentos de este retiro; “el primer día tuvimos un encuentro con Jesús maestro, sobre la palabra de Dios, de la fuerza que tiene en nuestra vida y como el Señor nos habla”. El segundo día el tema fue “Jesús amigo, como el Señor está a nuestro lado todo el tiempo y quiere darnos una vida nueva; y que si le abrimos la puerta a ese gran amigo llueven bendiciones”.

En el último encuentro, contaba Natividad, se habló de “Jesús Señor de nuestra vida, de nuestro hogar, de nuestro barrio”. Para la religiosa de la Sociedad de María, “lo que se experimentó en esta misión es el fruto de tres años y del trabajo realizado en todo 2017 luego de la apertura de la Casa de la Palabra. En los vecinos vemos mayor apertura. La Iglesia Católica está teniendo un gran impacto en el barrio. Y las familias y vecinos experimentan eso, que abrirle las puertas al Señor es una gran bendición”.

 

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La fe que llega a los hogares

Para el Pbro. Guillermo Porras, párroco de Santa María de la Ayuda del Cerro, “la misión ha dejado encendida la llamita, la fe en muchos hogares”. Cuenta que “hay gente que nos ha dicho ‘llegó la felicidad a nuestra casa, llegó la felicidad a nuestra familia’”, y que estos días han motivado a muchos a querer acercarse a Cristo, “a querer ir a la Iglesia”.

El sacerdote está feliz porque durante los días de misión se han celebrado 60 bautismos, se realizó un pesebre, tres encuentros populares con foco en el kerigma y el anuncio a través de una obra de teatro, de música y animación. “Meter ruido, meter alegría, porque la misión es eso llevar la alegría del Evangelio a la gente”, comenta.

Alegría en el barrio

Brenda es una vecina de la zona, participa de la misión desde hace 3 años cuando se realizó en el Cerro por primera vez. Anteriormente se había hecho en el barrio Jardines del Hipódromo, en territorio de la Parroquia Mater Admirabilis. Para Brenda “está buenísimo esto que hacen, llenan de alegría el barrio y los niños hacen actividades que para ellos no son cotidianas”. “Y eso un día como estos, en la víspera de Reyes” agrega.

Esta vecina del barrio participa de las actividades y escucha las prédicas, “es mi forma de estar” dice. Opina que esta iniciativa “está buena para el barrio, que la tendrían que seguir haciendo y que más allá que hay años que les va mejor y años que tienen menos difusión, es bueno que lo hagan siempre”. Para ella los misioneros “llenan el barrio, sobre todo a los niños, de alegría y son una lucecita en todo esto que a veces nos toca vivir”.

De pronto toma la palabra César, que comenta que “cuando vienen los misioneros se alegra el barrio y pasamos todos muy bien”. Para él “siempre hay que tener fe en Dios y acercarse. Mi familia es creyente, aunque algunos de diferente manera. Lo importante es perseverar en la fe y obrar como corresponde a lo que creemos” concluyó.

 

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