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Juan Andrés Verde cambió “la Celeste” por “la de Cristo”

La ceremonia de ordenación fue en una Catedral colmada de amigos
El P. Juan Andrés Verde, saludando al coro al terminar la Misa /C. Planelles

Pocas veces la Catedral de Montevideo estuvo tan colmada de gente como en la tarde de este domingo 3, en que el Cardenal Daniel Sturla confirió la ordenación sacerdotal a Juan Andrés Verde Gaudiano. El nuevo Padre tiene 27 años y está en la Parroquia Stella Maris, en Carrasco.

Hizo falta colocar más sillas y tres pantallas para que los presentes -algunas autoridades, cientos de amigos, parroquianos y otros tantos que lo quieren sin conocerlo- pudieran seguir la ceremonia. Además del Card. Sturla concelebraron el Obispo Auxiliar de Montevideo Mons. Milton Tróccoli, los eméritos Nicolás Cotugno y Raúl Scarrone, y decenas de sacerdotes.

“Como vos mismo decís, sos un ‘pato criollo’, lo creemos. Sí, lo sos. Pero también sos un entrañable amigo de tus amigos y tenés un carisma generoso”, dijo durante la homilía el Card. Sturla al “Querido Gordo”. Ese carisma generoso es el que explica lo abarrotada que estaba la Iglesia, la presencia de personas de distintas partes del país y hasta del mundo –una tía vino de Canadá y Maru Bottana de Argentina-.

También explica el “embotellamiento” al final de la ceremonia, el apretuje de gente para saludarlo. Y sus respuestas llenas de cariño y humor. Le decía “muchacha” a las señoras mayores, “cuidate”, “vayan despacio” a los que habían llegado desde Sarandí del Yi o Flores. “Recen por mí, que si no estamos en el horno”, “vos me veías caminar todas las mañanas”, “maestra, no aprendí nada pero a usted la quiero”. Lejos de mostrarse presionado o cansado, tenía con todos un detalle especial. Saludó con la misma simpatía a las señoras de Stella Maris y al cuidacoches de la Catedral.

Rodeado de familiares y amigos /C. Planelles

Rodeado de familiares y amigos /C. Planelles

Especial atención tuvo con las personalidades que lo acompañaron en esta fecha: el expresidente Luis Alberto Lacalle, el líder colorado Pedro Bordaberry, el sobreviviente de los Andes y exrugbista Gustavo Zerbino, entre otros. Y al final de los abrazos, se dejó palmear y golpetear con fuerza por sus amigos del Colegio Monte VI.

Los saludos le llegaron también a través de las redes sociales. El domingo fue tendencia en Twitter y recibió mensajes de futbolistas, comunicadores, políticos y cientos de personas menos famosas que lo siguen a través de sus cuentas (tiene 37.000 seguidores en Facebook y la transmisión en vivo de su ordenación generó 951 comentarios). Es la estela de un ‘pato criollo’ que quiere mucho a sus amigos y que se hace querer por todos.

Palabras de Card. Sturla

El Card. Sturla sabía que muchos de los presentes se habían acercado a la Catedral por amistad con el próximo sacerdote y comenzó la homilía dirigiéndose especialmente a ellos: “La Iglesia es madre de todos. Católico quiere decir universal y la Iglesia se siente Madre de todos, aún de aquellos que no compartan la fe o que no creen, porque su vocación es para todos. Espero que todos se sientan bienvenidos”.

Explicó que la persona central de la tarde no eran ni Verde ni los obispos, sino Jesucristo, un amigo cercano con el que todos pueden tener una amistad. “Todos estamos llamados a tener con Cristo esta fascinación. Cuanto más lo conocemos, más nos atrae”, agregó.

En otro momento de la homilía, hizo mención al P. Julio Elizaga, fallecido el viernes 1º y sepultado al día siguiente. “Fue impactante ver el amor de la gente. El templo parroquial lleno, gente en la vereda, en la calle. Y cuando retiramos el cuerpo del Padre Julio, la gente aplaudía, lloraba (…). Fue un sacerdote con olor a oveja, del lado de la gente. No era un funcionario sino un pastor, comprometido con su gente”.

Entonces llegó el momento en que el Cardenal leyó fragmentos de una carta enviada por Francisco, uno de los tres hermanos de Juan Andrés, que se encuentra en España y se hizo presente de esa forma. El joven contó que sus padres siempre ofrecieron a sus hijos a Dios y rezaban para que alguno fuera sacerdote. “Sin lugar a dudas Dios tiene humor y es impredecible para las elecciones, ¡porque nadie hubiera imaginado que el Gordo sería sacerdote!”, agregó, para risa de los presentes.

El Card. Estaba emocionado, pues conoce a Verde desde hace años y lo acompañó en su camino desde que se cruzaron en el Juan XXIII. “Dios en sus planes ha querido que sea yo quien te confiera el orden sacerdotal. El sacerdote vive su ministerio en comunión con su obispo”, agregó. Casi al terminar, contó que juntos habían rezado un Avemaría en la sacristía, antes del comienzo de la Misa. Imitaron así un gesto de San Juan Bosco, quien al correr de los años decía que gran parte de su obra había surgido de allí, de esa oración rezada con fe. “Que cada vez que hagas una de ‘pato criollo’, que Ella te levante, te ayuda, te sostenga. Confiá en Ella y meté para adelante, que el Señor te hace fiel por su gracia”, concluyó.

Una ceremonia rica en ritos

La Misa continuó con el ritual de ordenación. El joven expresó públicamente su deseo de ser sacerdote y su compromiso a ser fiel en su ministerio, en la predicación de la Palabra de Dios, en la celebración de los sacramentos y en la oración asidua. Finalmente prometió obediencia a la Iglesia en la persona del Papa, de los Obispos y de sus superiores.

Luego se postró en el suelo en señal de humildad, amor y donación a Dios. Mientras tanto el padre Sebastián Ferreyra, salesiano, entonó las letanías de los santos, pidiendo a todos ellos su intercesión por el futuro sacerdote.

Entonces llegó el momento cumbre de la ordenación, compuesto de dos instancias. Primero, el Cardenal impuso sus manos sobre Juan Andrés, en señal de transmisión del poder del Espíritu Santo. Uno a uno, los demás sacerdotes presentes hicieron lo mismo. Después fue la oración consacratoria, dicha por el Card. Sturla ante el Diác. Verde. El momento central de esa plegaria reza así:

“Te pedimos, padre todopoderoso, que confieras a este siervo tuyo la dignidad del presbiterado; renueva en su corazón el espíritu de santidad; reciba de ti el segundo grado del ministerio sacerdotal y sea, con su conducta, ejemplo de vida”.

El Card. Daniel Sturla impuso las manos a Verde /C. Planelles

El Card. Daniel Sturla impuso las manos a Verde /C. Planelles

Entonces los amigos de Juan Andrés, que desde este momento es sacerdote, acercaron las vestimentas y los padres Pablo Jourdan, Marcelo Marciano y Guillermo Buzzo lo ayudaron a revestirse.

Luego fue la unción crismal: con el aceite bendecido en la Misa del Jueves Santo, el Cardenal ungió las manos del joven. Con este gesto se indica que el nuevo ordenado es “otro Cristo”. Acto seguido, le entregó la patena con el pan y el cáliz con el vino.

Los padres y hermanos del recién ordenado acercaron las ofrendas que su hijo consagraría minutos después. Este gesto simboliza el ofrecimiento que los padres han hecho de sus hijos al Señor, para sean transformados en Cristo.

Continuó la Misa con el P. Verde en el altar, pues por primera vez celebró la Eucaristía. El diácono que lo asistió fue Luis Ferrés, que próximamente será ordenado sacerdote.

El nuevo sacerdote da la comunión a Rafael, su padre. A su lado está su madre, Graciela /C. Planelles

El nuevo sacerdote da la comunión a Rafael, su padre. A su lado está su madre, Graciela /C. Planelles

“Vestir la de Cristo”

Después de la comunión, el flamante padre se dirigió a los presentes. La palabra que más repitió fue “gracias”. A Dios por “este inmenso regalo que sin dudas me queda grande pero confío en Él”. A su familia, colegios, educadores, amigos –aquellos con los que comparte la fe y con los que no, cuya presencia valoró especialmente–, la familia del Rugby. A Mons. Nicolás Cotugno, los Jóvenes Nazarenos, formadores del Seminario, monjas que rezan por él y un largo etcétera.

Tuvo palabras especiales para los sacerdotes. “Gracias por su testimonio, por su ejemplo. Es un privilegio inmerecido para mí sumarme a este gran equipo. Alguna vez me tocó vestir la Celeste como rugbista, fue una experiencia inigualable. Pero vestir hoy la de Cristo junto a cada uno de ustedes lo supera todo, gracias de verdad”, confió, y estallaron los aplausos.

“Querido Cardenal –continuó-: gracias por tu cercanía, confianza y amistad. Porque aún como Cardenal seguís siendo con todos aquel padre, amigo, y maestro que todos conocimos en el Juan XXIII, jugándote por la Iglesia que tanto querés. Como dice el Papa Francisco, cuidas bien del trigo sin perder la paz por la cizaña. Gracias por tu testimonio”, y otra vez los aplausos se escucharon por todo el templo.

Al final, el nuevo padre dirigió un pedido a la Virgen María. Le solicitó que lo ayude a ser fiel, humilde servidor de su hijo Jesús en cada uno de sus hermanos.

Al terminar la Misa, los primeros abrazos fueron para sus padres y hermanos. Después, para las autoridades presentes. Y luego, durante más de media hora, para todos los demás. Cientos de personas que le prometieron oraciones por su perseverancia.

Mons. Milton Tróccoli, P. Juan Andrés Verde, Card. Daniel Sturla y Mons. Nicolás Cotugno /C. Planelles

Mons. Milton Tróccoli, P. Juan Andrés Verde, Card. Daniel Sturla y Mons. Nicolás Cotugno /C. Planelles

Antes del festejo en la Parroquia, grabó un mensaje para las redes sociales de la Iglesia, donde pidió oraciones e invitó a seguir el llamado. “Si Dios se fijó en un ‘gordo’ como este, en un ‘pato criollo’ como este, puede fijarse en cualquiera”.

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/Carolina Bellocq

Commentario(1)

  1. Doriee Rodriguez says

    Felicidades .fuerza en el camino que escogio para dar a conocer a Jesus .

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