“Como Iglesia en Montevideo queremos alegrar el corazón de Dios siendo Iglesia en salida. Lo somos cuando, movidos por el Espíritu, vivimos la alegría de encontrarnos con Jesús, lo servimos en el prójimo y en la sociedad, lo anunciamos a todos y así, siendo transparencia de su presencia, convocamos a ser comunidad que vive y celebra el amor del Padre”.

 

+ Card. Daniel Sturla, Ser la alegría de Dios

 

Guiada por su Arzobispo, el Cardenal Daniel Sturla, la Iglesia Católica Apostólica Romana de Montevideo forma parte de la Conferencia Episcopal del Uruguay. Mons. Milton Tróccoli es el Obispo Auxiliar.

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, “la Iglesia es el pueblo que Dios reúne en el mundo entero. Existe en las comunidades locales y se realiza como asamblea litúrgica, sobre todo eucarística. La Iglesia vive de la Palabra y del Cuerpo de Cristo y de esta manera viene a ser ella misma Cuerpo de Cristo”.

En su carta pastoral Transparencia del Evangelio, el Card. Sturla se refirió a ocho “intuiciones fundamentales” sobre el modo de caminar como Iglesia en esta arquidiócesis. Señaló la necesidad de ser una Iglesia evangélica y transparente, anunciadora, que vive la comunión, participativa, servidora que se pone del lado de los últimos, ubicada en la sociedad plural contemporánea, capaz de hablar un lenguaje comprensible y que celebra el Domingo.

Un año más tarde, al publicar la carta pastoral “Ser la alegría de Dios”, el Cardenal invitó a ser Iglesia en salida: “Ser Iglesia en salida es ser anunciadores, misioneros, siguiendo la invitación del Papa Francisco. No ser autorreferenciales, no quedar mirándonos el ombligo. No conformarnos con los que ya estamos ‘dentro’. No ser una Iglesia cuya principal preocupación es mantener a los que están, sino que los que estamos vivamos nuestro ser misioneros. Salir, anunciar, convocar, es la vocación de la Iglesia: ‘Vayan y hagan discípulos’ (Mt 28,19). Es hacernos conscientes de cuántas heridas tienen nuestros hermanos y saber que el Señor quiere y puede sanarlas. Pero, ¡necesita nuestras manos!”

Las acciones del Cardenal y de todos los que forman parte de la Iglesia tienen el mismo cometido: el bien pastoral del Pueblo de Dios y el anuncio del Evangelio a todas las gentes.