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Homenaje a Rodó, defensor de la dimensión espiritual del Uruguay

Fue organizado por el Club Católico y la Sociedad Rodoniana
Homenaje a Rodó/ Fuente: Gabriela Gómez

El miércoles 23 de junio, en el hall de la sede del Club Católico, se realizó un homenaje a José Enrique Rodó. La instancia, coorganizada por el Club Católico y la Sociedad Rodoniana, tuvo una presentación a cargo del Arzobispo de Montevideo, Cardenal Daniel Sturla, seguida por las disertaciones de Hugo Manini Ríos y el Dr. Romeo Pérez Antón. Casi un centenar de personas, entre ellos embajadores acreditados en Uruguay, acompañaron este homenaje a uno de los pensadores más relevantes en la historia de nuestro país.

Un defensor de la dimensión espiritual del Uruguay

En la presentación el Card. Daniel Sturla se mostró feliz por la realización del homenaje en la sede del Club Católico. Mencionó la historia de más de un siglo del edificio y destacó a algunos de los primeros integrantes del Club como Juan Zorrilla de San Martín y Francisco Bauzá. Sobre ambos dijo: “Estos hombres de algún modo forjaron la patria, y vieron la dimensión y la importancia de la fe. La dimensión espiritual, que no es solamente una dimensión religiosa o religiosa confesional. Fueron hombres que nos hicieron pensar que este país tiene un alma, que no solo somos materia”.

Sobre la figura de José Enrique Rodó, el Arzobispo de Montevideo remarcó: “A principios del siglo XX, cuando en este país la secularización tomó unos ribetes jacobinos, fue él quien defendió la dimensión espiritual del Uruguay e hizo una fuerte crítica a ese jacobinismo”. “Eso tuvo sus costos para Rodó”, añadió.

Antes de terminar su presentación, agradeció al Vicario parroquial de la localidad de Rodó, en Soriano, por su asistencia al homenaje.

Un innovador de las ideas

Luego fue el turno de Hugo Manini Ríos, cuya presentación se denominó “Las ideas innovadoras de Rodó”. Describió al intelectual como “un innovador en las ideas del siglo XX del Uruguay y del mundo”. Aseguró que el pensador es más conocido fuera del país: “Está más encarnado en el resto de América Latina, en países como México, Perú, Colombia o Argentina, que en Uruguay”. Añadió que, si bien existe en Uruguay mucha nomenclatura sobre Rodó, parques, calles y espacios públicos, no se conocen tanto sus ideas.

Más adelante, Manini Ríos habló sobre el pensamiento de Rodó y aseguró: “Toda su filosofía está signada por esa evolución creadora, por ese impulso vital que le da fuerza al mensaje rodoniano” .

Sobre la obra “Motivos de Proteo, expresó que “es el libro que apunta a la reforma interior del ser humano, la reforma interna de los jóvenes”. Y agregó que, “ante el positivismo, Rodó busca un rayo de esperanza en la juventud”.

Siguiendo con su disertación, Hugo Manini Ríos mencionó que a veces se quiere encasillar y simplificar a Rodó como aristócrata o elitista. Para el orador, esto proviene de la “ignorancia” ya que, por el contrario, “Rodó estaba comprometido con la realidad social de su tiempo”.

Después, el disertante abordó el trabajo de Rodó como político. Destacó que como parlamentario “tuvo un enorme sentido de lo social, que lo compartía con la Iglesia, seguramente debe haber leído la encíclica Renum Novarum, de León XIII”. “Rodó creía que la dimensión del ser humano es apuntar a lo más sublime, al heroísmo y a la santidad”, concluyó.

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Un peregrino

A continuación fue el turno del Dr. Romeo Pérez Antón, con la disertación “La identidad religiosa de Rodó”. En primer lugar mencionó: “No es nuevo el tema de la religiosidad en el pensador, se ha percibido ya desde sus primeros seguidores y críticos que había una conciencia religiosa importante en Rodó”.

Seguidamente, Pérez Antón advirtió: “A Rodó siempre hay que abordarlo como un solo texto integrado por lo que escribió, incluyendo la correspondencia, pero también por lo que hizo. Porque su literatura es parte de su vida, y su vida es tema de su literatura”. Y agregó: “Cuando actuaba, Rodó comunicaba y lo hacía con todos los recursos estilísticos y retóricos con los que contaba… que eran muchos”.

Romeo Pérez Antón hizo notar que Rodó en lo religioso, como en otros aspectos, debe ser entendido como un hombre en tránsito, “como un caminante peregrino”. Aseguró que en su infancia y primera adolescencia Rodó fue católico; ya en su segunda adolescencia abandona el catolicismo.

Argumentó Perez Antón que “para José Enrique Rodó el universo, en el que entendía todas las estructuras materiales e inmateriales, tenía un fundamento común, no era el soberano despliegue del azar”. “A este fundamento único le da diversos nombres, uno de ellos es Dios y lo identifica con la Belleza”, añadió.

Sobre el final de su intervención, el Dr. Pérez Antón habló sobre la relación entre el pensador uruguayo y Jesucristo. “Rodó casi siempre habla de Cristo cuando se dirige a Jesús”, dijo. “Cada vez que Rodó se encuentra en su aventura espiritual e intelectual, por decirlo así, en presencia de Jesús cara a cara, cae rendido. No hay una reserva ante Jesús de Nazareth”, agregó. Si bien Rodó no era católico “claramente peregrinaba hacia la Iglesia; pero no llegó”, finalizó.

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