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Formación para líderes católicos

La ceremonia de graduación de la primera generación será el sábado 24, a las 19 horas
Un grupo de alumnos de la Academia durante el desarrollo de una clase/ Fuente: Mariana Garófalo

El sábado 24 de noviembre se realizará la ceremonia de graduación de la primera generación de la Academia de Líderes Católicos del Uruguay. La iniciativa, que comenzó el 4 de agosto, reunió los sábados por la mañana a más de 25 jóvenes que buscaban una formación integral en liderazgo.

Entre mates y café, los alumnos escucharon las exposiciones de los invitados, provenientes de distintos ámbitos de la sociedad y diferentes sectores políticos, así como comunicadores y profesores de distintas disciplinas. Las sesiones, que se impartieron en las instalaciones de la sede central de la Universidad Católica del Uruguay, tuvieron una instancia de formación, una de testimonio y un taller.

¿Cuáles son sus objetivos y cómo funciona?

La Academia de Líderes Católicos es una fundación privada sin fines de lucro, de origen chileno, que busca formar a católicos que, a partir de la experiencia cristiana, desarrollen su vocación política con la ayuda de la Doctrina Social de la Iglesia. Estos líderes buscarán contagiar los valores cristianos en el mundo social, político y económico. La de Uruguay es la primera que se instala fuera de territorio chileno.

Está orientada a la formación de católicos que quieran servir en la vida pública. En esta primera experiencia uruguaya se ha priorizado a los jóvenes, pero en próximas ediciones se dirigirá a otros públicos. Así lo hizo saber el P. Mathías Soiza, director de la Academia: “A futuro pensamos replicar y mejorar esta experiencia para jóvenes, además de presentar un programa similar de formación, pero más breve, para adultos a partir de 35 años”. También se planea el crecimiento a nivel nacional, “el sueño es recibir alumnos de todo el país, no solo de Montevideo, y afianzar cada vez más la Academia”, añadió.

La Academia de Líderes presenta como valores clave para su funcionamiento la transversalidad (inclusión y diálogo entre distintas realidades sociales, políticas y eclesiales), la interdisciplinariedad (colaboración estable y permanente entre académicos, sacerdotes, líderes políticos y sociales) y el profesionalismo (un trabajo bien hecho, porque la Iglesia merece lo mejor).

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En Uruguay la iniciativa surgió en el ámbito del Club Católico. El P. Soiza, asesor eclesiástico del Club, es el director de la Academia; y Gabriela Gómez es su secretaria ejecutiva. El coordinador
académico es Juan José García, doctor en Filosofía por la Universidad Católica de Argentina y profesor en la Universidad de Montevideo y la Facultad de Teología. Entre ambos, y con apoyo de la Academia de Liderazgo Católico de Chile, elaboraron un programa de estudios que fue presentado en un workshop el pasado mes de julio. Los encargados de la Academia destacan que la propuesta es exigente y muy valiosa, piden un porcentaje alto de asistencia y trabajos de evaluación.

“Para nosotros —dice el director— este primer año de la academia es muy positivo, vemos con alegría por la perseverancia de los alumnos, que siguen siendo prácticamente la totalidad de los que empezaron el curso”. Y agregó: “Esta asistencia demuestra el entusiasmo constante y la receptividad frente a las exposiciones, así como la realización de las diferentes tareas que les vamos pidiendo”.

¿Quiénes participan?

El perfil de los alumnos de la Academia, en este primer curso, fue de jóvenes de entre 20 y 30 años (con cierta flexibilidad), que son parte de grupos o instituciones que trabajan a nivel social, político o eclesial, y que están interesados en una formación integral en liderazgo.

Los intereses fueron variados, pero siempre tuvieron como meta participar en la construcción de una sociedad mejor. Para algunos la forma de llegar fue a través de un familiar. Es el caso de Juan, que comentó: “Yo en principio no sabía que estaba este curso. Mi madre había sido invitada pero no podía concurrir por otros compromisos. Pero sabe que me gusta todo lo que tiene que ver con política, con participar, y además sabe que quiero profundizar en mi fe. Tuvimos que preguntar porque yo tengo 17 años y el curso estaba pensado para los de 20 años en adelante. Pero bueno, estoy acá”.

En otro casos el compromiso político fue el factor determinante, por ejemplo para Isabel. “Yo vine a la primera charla informativa, ya que el líder del sector político en el estoy me comentó de esta Escuela de líderes. Me pareció un curso muy completo, que entrenaba en las diferentes áreas sobre el liderazgo. Es interesante saber justamente cómo conjugar nuestra vida de fe con nuestro testimonio y con nuestra vida pública”, afirmó.

Para Manuel, sin embargo, su participación respondía a una necesidad de formación. “Hace tiempo que venía buscando un espacio formativo dentro de la Iglesia Católica en aspectos como el liderazgo y la doctrina social. Porque sentía que era necesario, que en Uruguay estos temas no los tenemos muy presentes y a partir de ahí, buscando, preguntando, llegué acá”, aseguró.

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El origen de la Academia

El pasado mes de julio, ante unas 80 personas, se realizó un workshop en el que se presentó la Academia de Líderes Católicos de Uruguay. Durante cerca de dos horas los concurrentes escucharon con atención las exposiciones de José Antonio Rosas, cientista político y fundador de la institución que funciona en Chile desde 2015 y que ya cuenta con 4.000 graduados de distintos sectores políticos.

Al comienzo, Rosas invitó a no tener miedo de entrar en la vida pública. Dijo: “Necesitamos gente dispuesta a salir de la capilla y a tener la misma actitud fuera del templo, con una sana laicidad, que no se avergüencen de ser católicos”.

Rosas dio una definición de liderazgo: “El arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en el logro de objetivos”. Luego, se detuvo en cuatro ideas referidas al asunto. En primer lugar, habló del liderazgo como servicio y, por lo tanto, como amor. Quien de verdad lidera es el que se sacrifica por los demás incluso a costa de su propio bienestar. Por lo tanto, para ser un buen líder hay que haber experimentado el amor. ¿Y qué amor más grande que el de Cristo?

Luego habló sobre la construcción del liderazgo, afirmando que “líder se hace” y que todos pueden llegar a serlo. Hace falta trabajar y aprender, pero en definitiva todos están llamados a ser
protagonistas e influir en los demás.

En tercer lugar, Rosas se refrió a lo que diferencia a un líder católico de uno que no lo es. No se trata solo de servicio ni de amor; la cuestión estriba en que los católicos no se mueven solo por esto, ni siquiera por un ideal, sino por una persona que es Jesús. Hacia el final, dio ejemplos de grandes líderes católicos, una prueba de que se puede y de que esto constituye una ganancia para toda la sociedad.

En esa ocasión, el Card. Daniel Sturla, Arzobispo de Montevideo, tuvo una breve participación en el evento. Destacó que Uruguay ha tenido grandes líderes cristianos a lo largo de su historia (como por ejemplo Dámaso Antonio Larrañaga, Juana de Ibarbourou o Juan Zorrilla de San Martín) e invitó a no tener miedo de seguir ese mismo camino.

Comentarios(2)

  1. Marcos Aznarez says

    Excelente iniciativa. Hubo también otros líderes extraordinarios como Francisco Bauzá, de quien se habla poco y no se recuerda casi. Pero fue un parlamentario brillante y un defensor ejemplar del Catolicismo en tiempos en que el anticlericarismo campeaba en nuestro país.
    Recomiendo la lectura del libro que recopila muchas de sus intervenciones: “Discursos apologéticos.”..

  2. Yenny Muñiz says

    Quisiera participar por favor

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