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“Que esas manos se mantengan siempre fieles”

Se ordenaron cuatro sacerdotes del Camino Neocatecumenal
Ordenación sacerdotales en el domingo del Buen Pastor /C. Planelles

El pasado 7 de mayo, domingo del Buen Pastor, fueron ordenados cuatro nuevos sacerdotes. La Eucaristía celebrada en la Catedral Metropolitana, y presidida por el Cardenal Daniel Sturla, contó con la presencia de familiares, amigos y hermanos de los nóveles sacerdotes en el Camino Neocatecumenal. De esta forma, ya ordenados presbíteros, Krzysztof Pacholak, Pablo García, Jairo Banegas y Giacomo Marinucci continuarán su itinerario de iniciación cristiana al servicio de la Iglesia en Montevideo.

Una vida a la que todos estamos llamados

El Cardenal Daniel Sturla comenzó la homilía dando la bienvenida particularmente a los familiares y amigos de quienes serían sacerdotes. Vale recordar que los cuatro son extranjeros; el Padre Krzysztof de Polonia, el Padre Pablo de Ecuador, el Padre Jairo de Honduras y el Padre Giacomo de Italia.

El Arzobispo comentó que el texto del Evangelio culminaba con Jesús diciendo “: <<He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia>>. Esta vida que el Señor ha venido a traer y a darnos a nosotros que somos su rebaño. Es la vida plena, la vida eterna. Esa que recibimos en el bautismo que es la plenitud de la vida. Pero que se identifica con Él mismo: <<Yo soy el camino, la verdad y la vida>>.”

Destacó el Cardenal Daniel Sturla que la vida que trae Jesús es “para todos los hombres. Y que la apertura del Evangelio nos impele a nosotros, que hemos recibido por pura gracia este don, a ser comunicadores de la vida plena, de la vida eterna, de la vida de Dios. Nos impele a ser puentes, a ser canales, a ser transmisores de esta plenitud de la vida”.

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“Ministros de la vida Dios”

Fue enfático el Arzobispo de Montevideo al decirles a los hasta ese momento diáconos que “van a ser ministros de la vida; de la vida de la gracia, de la vida de Dios”. Además quiso dar un “inmenso gracias al Padre por hacer crecer en esta Iglesia la vida, con estas ordenaciones sacerdotales”. Y agregó que “el Señor nos regala en ustedes los frutos hermosos de una vida que va a florecer en tanta gente que encontrará la belleza y la alegría a partir al encuentro con Cristo, del cual hoy ustedes son transmisores”.

Luego de recordar y comentar el lema elegido, como ya es tradición, por cada uno de los futuros sacerdotes, el Cardenal Daniel Sturla volvió a agradecer la presencia de los familiares, amigos y hermanos del Camino que vinieron a celebrar las ordenaciones. No quiso olvidar a las parroquias donde estaban trabajando ya como diáconos, y seguirán trabajando ahora como sacerdotes: en Mater Admirabilis, en Nuestra Señora Virgen de los Treinta y Tres, en la Parroquia de la Fundación, en San Juan Bosco y en la Parroquia del Carmen de Manga.

Más adelante, el Arzobispo de Montevideo explicó que el “Camino (Neocatecumenal) es un itinerario de iniciación cristiana que da tantísimos frutos en la Iglesia”. Les recordó algunas palabras que el Papa Francisco dirigió hace pocos días a las comunidades del Camino: “Ustedes han recibido la fuerza de dejar todo y partir hacia tierras lejanas”.

El Cardenal también ahondó sobre otro pasaje del mensaje del Papa Francisco “¿cuántas veces tenemos a Jesús dentro y no lo dejamos salir?”, y advirtió que “todo el Uruguay es país de misión, y Montevideo vaya si lo será, pero de un modo especial en los barrios en los ustedes están; es toda tierra de misión”. Los impelió a “no dejar a Jesús encerrado porque Él quiere salir”. “Seamos en verdad Iglesia en salida que transmite a todos, de un modo preferente a los más pobres, el mensaje de Cristo, la vida que brota del Evangelio”, afirmó.

 

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“Muéstrenme las mano”

A continuación, el Arzobispo comentó que en una reunión anterior a la ordenación con los cuatro futuros sacerdotes, en el momento de saludarlos les dijo “muéstrenme las manos”. Explicó que es un “gesto que expresa la fe del pueblo sencillo, que ama al sacerdote, que sabe que sus manos han sido ungidas para el servicio del altar”.

Sobre esta unción, el Cardenal Daniel Sturla observó que “sabemos que la imposición de manos es el gesto propio de la ordenación(…) pero luego ungiremos las manos de ustedes. Las manos son uno de los elementos que nos distinguen, y la antropología ha descubierto cuanto hay en la mano humana que hace que no solamente sea una parte más de nuestro cuerpo” . “Con la mano nos expresamos, escribimos, hacemos una expresión artística, tocamos un instrumento… bendecimos”, agregó.

En uno de los momentos más intensos de la homilía, el Arzobispo de Montevideo les dijo a los cuatro diáconos que las manos están para tenderlas a los que más la necesitan y prontas para el saludo. Les dijo además que “con esas manos ungidas ustedes ungirán a otros, lo estarán realizando en los bautismos, lo harán también con el enfermo, con esas manos absolverán los pecados, con esas manos ayudarán a otros”.

Visiblemente emocionado, el Cardenal Daniel Sturla les aseguró que “con esas manos, sobre todo, harán el gesto de Jesús de tomar el Pan y decir con sus palabras, las palabras de Señor. Por eso nosotros después besaremos sus manos”. Pidió a los futuros sacerdotes “Que esas manos que harán el gesto del Señor se mantengan siempre fieles. Y que del gesto de Jesús, con el que Él mismo se nos da, ustedes también se entreguen con Jesús”.

El Arzobispo culminó la homilía diciendo a los cuatro ahora sacerdotes que “La vida que hoy les cambia ontológicamente es una vida que sólo se entiende en una entrega personal unida a la entrega de Jesús. Y por eso recuerden que esas manos de la Última Cena son las manos que recibieron esos clavos en la Cruz”.

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Momento de agradecer

Sobre el final de la celebración, el Padre Giacomo Marinucci fue el encargado de agradecer en nombre de los cuatro sacerdotes. Comenzó citando un salmo :“¿Cómo le pagaré al Señor por el bien que me ha hecho?”. Y afirmó que “esta pregunta del salmista es la misma que nos urge hoy, a la hora de hacer estos agradecimientos. Damos gracias al señor que nos dio este don tan grande, para nosotros y para los demás. Y le pedimos que nos ayude en nuestro ministerio para que tengamos un corazón alegre y siempre dispuesto para hacer su voluntad”.

El Padre Giacommo agradeció “a nuestra Santa Madre Iglesia, que nos acogió amorosamente desde pequeños y nos acompañó siempre en nuestra vida. Por eso queremos darle gracias a ustedes Cardenal Daniel y a usted Monseñor Milton, por habernos elegidos para formarnos sacerdotes de esta Iglesia particular. Gracias por su cercanía y sus oraciones que hicieron posible que llegara este momento”.

También, en nombre de los cuatro sacerdotes recordó a sus familias, especialmente a los padres “que nos recibieron y nos han dado el don de la fe. Gracias por habernos encaminado hacia la fe y darnos ánimo en nuestra vocación”. No olvidaron al clero de Montevideo y a los formadores y colaboradores del Seminario Misionero Redemptoris Mater, así como a todos sus hermanos de formación.

Para el final agradecieron a sus hermanos del Camino Neocatecumenal “con quienes estamos compartiendo este camino de iniciación cristiana” y “los hermanos de las parroquias y a los que vinieron de otros países”. Por último, pidieron a todos los presentes “que recen por nosotros para poder seguir nuestra misión” y “a la Virgen de los Treinta y Tres que rece por todos nosotros”.

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