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El pecado

Pecado original y Expulsión del Paraíso terrenal, fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina.

El pecado es, según las Sagradas Escrituras, el origen de todo mal. “Pero esta afirmación no es algo que se puede dar por descontado, y la misma palabra ‘pecado’ no es aceptada por muchos, pues presupone una visión religiosa del mundo y del hombre”, puntualizó el Papa Benedicto XVI en 2011. “De hecho, es verdad: si se elimina a Dios del horizonte del mundo, no se puede hablar de pecado. Al igual que cuando se esconde el sol desaparecen las sombras –la sombra sólo parece cuando hay sol–, del mismo modo el eclipse de Dios comporta necesariamente el eclipse del pecado. Por este motivo, el sentido del pecado –que es algo diferente al “sentido de culpa”, como lo entiende la psicología–, se alcanza redescubriendo el sentido de Dios”.

Se entiende, pues, por pecado cualquier ofensa a Dios. Puede ser una palabra, pensamiento, acto, deseo u omisión contrarios al plan de felicidad que Dios tiene para el hombre.
Comporta el rechazo de la recta razón, es decir, el rechazo de la verdad, y el rechazo del amor de Dios que indica cuál es el verdadero bien de cada uno. Directa o indirectamente es desprecio de Dios y de su amor.

Pero Dios misericordioso quiere perdonar los pecados: “¿Acaso quiero yo la muerte del impío, y no más bien que se convierta de su mal camino y viva?”, dice Dios en boca del profeta Ezequiel (Ez 18,23). El Evangelio repite este llamado a la conversión, y Jesús durante su vida perdonó muchas veces a los pecadores y, además, dio su poder divino a los Apóstoles y a sus sucesores para perdonar los pecados.

¿En qué sentido el pecado ofende a Dios?

Hiere y destruye al hombre que Dios ha creado y que ama, al tiempo que resquebraja o rompe el diálogo del hombre con Dios. No ofende a Dios en su honor sino en su amor. El pecado, asimismo, es causa de la muerte de Jesús.

¿Todos los pecados son iguales?

No lo son. Según su gravedad, hay pecados mortales y veniales. Según su tipología, son de pensamiento, palabra, obra y omisión. O también pueden ser contra Dios, contra los demás, contra uno mismo o contra la creación.

¿Cuándo se comete un pecado mortal?

Cuando se dan estas tres condiciones: la materia es grave, se tiene plena conciencia de que se realiza esa acción y se desea realizarla (pleno consentimiento).

¿Cuándo se comete un pecado venial?

Cuando no existe materia grave, o bien, en caso de que haya materia grave, falta la plena conciencia o el consentimiento deliberado.

¿Qué consecuencias tiene el pecado mortal?

El pecado mortal entraña la pérdida de la caridad y la privación de la gracia santificante, es decir, del estado de gracia. Sin el arrepentimiento del hombre y el perdón de Dios, causa la muerte eterna en el infierno.

¿Y qué consecuencias tiene el pecado venial?

Refuerza la inclinación al mal, predispone al pecado mortal, priva de recibir muchas gracias actuales e impide que las virtudes se vean perfeccionadas por los dones del Espíritu Santo.

¿Qué hacer cuando se cometió un pecado?

Conviene pedir perdón a Dios. En el caso de los pecados mortales, esto se hace en el sacramento de la Reconciliación, donde se recupera la relación con Él.

¿Todos los pecados pueden ser perdonados?

Sí, la misericordia de Dios es infinita.

De interés:

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