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“Dios está presente de un modo especial en este lugar”

Misa por los 70 años del Cottolengo Don Orione Femenino
Cardenal Sturla / Foto: Presidencia de la República (archivo)

El pasado martes, 27 de diciembre, se celebró una Misa en el Cottolengo Don Orione femenino. La Eucaristía, presidida por el Cardenal Daniel Sturla, tiene lugar en los festejos del 70° de la institución. El portal ICM comparte con ustedes la homilía pronunciada por Arzobispo de Montevideo.

Dios está aquí

Hay lugares donde uno se encuentra con Dios de modo especial, y hay paisajes especiales donde uno dice: que lindo estar con Dios aquí, porque nos asombra la belleza de un lugar. Yo recuerdo que un día estaba que un grupo de muchachos muy difíciles. Muchachos de la calle, pero que muchos de ellos ya habían conocido la cárcel. Habíamos ido de paseo. Fuimos a un pequeño campamento y habíamos terminado con el amanecer en un lugar, el cual muchos conocerán y otros no, que es Punta Ballena.

Allí se ve caer el sol sobre esa bahía hermosísima. Y estos chicos revoltosos, difíciles, de entre 18 y 25 años, con sus cigarrillos y que era difícil mantenerlos con algo entretenidos durante mucho rato, quedaron pasmados, serenos, tranquilos. ¿Con qué se quedaron así ? Con la belleza del sol que caía sobre el mar en ese atardecer espectacular. La belleza los había cautivado.

Y ese es un lugar, como tanto otros, donde uno puede decir “Acá parecería que Dios hubiera descansado”. Como dicen muchas veces los hermanos argentinos, hablando de la zona de los mil lagos en el sur , como que Dios descansó allí el séptimo día y por eso es tan bello ese paisaje. Me acuerdo una vez que anduve por esos lados, y llegué a un lago con un nombre raro, un nombre indígena. Y allí dije “que cosa más hermosa”, realmente parece que Dios hubiera estado aquí. Pero a estos paisajes hermosos de la naturaleza, hay que sumarle otros lugares donde el paisaje humano hace que digamos “Dios está aquí”.

El trabajo del Cottolengo

Dios está presente de un modo especial en este lugar. Y a mí me pasa, cuando visito el Cottolengo Don Orione, tanto el masculino como el femenino, que digo “Dios está aquí”. Y me parece que vivo la experiencia que narra san Juan, en su Primera Carta, “lo que era en el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos.” Yo lo veo acá, lo que vi cuando vine el otro día al pesebre viviente precioso que hicieron, digo: “Acá se toca a Dios con la mano”.

Acá se ve a Dios que actúa, que es providente, que está en la sonrisa de las hermanas, que está en el esfuerzo de toda la gente que aquí trabaja, que está en la ira y en la sonrisa de todas las chicas y las señoras que aquí son asistidas y atendidas. Dios está aquí. Y si uno puede pensar que Dios descansó en uno de esos lagos o en un atardecer de Portezuelo, uno dice “Dios está trabajando en los días de trabajo de la creación aquí presente”. No dudo que es un lugar donde Dios está de un modo especial. Porque como dice ese canto, tan antiguo y tan bonito, “Donde hay caridad y amor, allí está Dios”.

Cottolengo Femenino / Fuente: web oficial del Cottolengo FemeninoYo cuando vengo aquí tengo esa experiencia. Que bueno tener un lugar de contacto tan directo entre Dios y nuestra ciudad de Montevideo, y nuestra Iglesia en el Uruguay. Sin dudas hay muchos lugares, y sin dudas el Señor se da en el sagrario de todas nuestras iglesias y capillas, pero acá yo los siento vivo en ustedes, en este paisaje humano hermoso que es el Cottolengo. Entonces yo le doy gracias a Dios por 70 años de este Cottolengo femenino y 55 años del masculino.

Miren que hermosura entonces, estas presencias de Don Orione. Don Bosco, que fue maestro de Don Orione, cuando ya era viejito fue a una casa de las Hermanas de María Auxiliadora, las salesianas creadas por el también, y se emocionó mucho. Porque decía: “la Virgen está aquí”. Y como se emocionaba y ya no tenía fuerza, y no tenía micrófono, el secretario le hacía de altavoz. Y decía: “dice Don Bosco que la Virgen los quiere mucho”. Y Don Bosco lo corregía “No, no, que está aquí, que la veo aquí” entonces yo quisiera decirles eso hoy, Dios está aquí presente, la Virgen se pasea por estos corredores. Que bueno entonces que la sepamos descubrir, no pretendiendo ver cosas raras. Porque el Señor se manifiesta en el amor de ustedes, en el servicio, en el buen compañerismo, en ayudar a la que necesita, en empujar la silla, en ayudar a comer a quien no puede hacerlo por sí mismo. Y en tratar de estar sonrientes y alegres en cada día de la vida.

Porque el regalo más gratuito y hermoso que podemos hacerle a otra persona es la sonrisa. No nos cuesta nada y es el mejor regalo. Entonces que bueno que podamos a sonreír y regalar todos los días una sonrisa.

Jesús y María viven con nosotros

Y les decía, y termino, que hoy es el día, en esta octava de Navidad, del apóstol Juan, del que tenemos muchos datos. Pero entre otras cosas dos detalles significativos. Uno: es aquel que en la Última Cena recuesta su cabeza sobre el pecho del Señor. Que bueno estar al lado del Corazón de Jesús, haber sentido los latidos del corazón de Jesús. Pero cuando Juan en su Evangelio narra eso no se nombra a sí mismo, dice “el discípulo que Jesús amaba”. Algunos dicen que ese Evangelio lo terminaron de escribir los discípulos de Juan. Y entonces se referían al apóstol Juan, sin dudas, pero también se quería involucrar a todos nosotros. Todos nosotros somos ese discípulo amado que puede recostar la cabeza en el pecho del Señor Jesús, y escuchar los latidos de su corazón.

El segundo detalle: tiene también que ver con Juan, el discípulo virgen, el discípulo casto. El Señor Jesús le entrega a su Madre como su propia Madre al apóstol. Y ahí también Juan nos permite esta identificación con él. Que bueno que cada uno de nosotros pueda decir: el Señor nos entrega a su propia Madre como nuestra Madre, y yo quiero recibirla en mi casa.” Y entonces en este tiempo, en el Cottolengo Don Orione, 70 primeros años, el Señor le de mucha vida, muchos años. Para eso vocaciones religiosas para poder mantener el corazón y el espíritu de esta casa. Que bueno que el Señor bendiga abundantemente a todos los que aquí habitan y trabajan, a todos los bienhechores, tanta gente buena que hace posible esta obra.

Y que puedan todas y todos experimentar, cada vez que vienen acá, “he tocado, he visto, la presencia de Dios. Sé que en esta casa la Virgen se pasea por los corredores, protege con su manto, atiende a cada uno”. Esta misma María que quiero que sea madre mía, a la que quiero recibir en mi propia casa. Que el Señor los bendiga; los felicito, a las hermanas y a todo el personal de la casa, a todos los aquí viven. Y que sigan cumpliendo años para gloria de Dios. Y si Dios quiere, dentro de cinco años que fiesta que vamos a hacer.

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