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Del “like” al “amén”

Mensaje para la 53° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales
Redes y comunidades/ Fuente. Dimitri Conejo Sanz - Cathopic

En jueves 24 de enero, en la fiesta de San Francisco de Sales, el Papa Francisco compartió su mensaje la 53° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, enfocado en la cita de la Carta de San Pablo a los Efesios: “Somos miembros unos de otros” (Ef. 4,25).

La red y la comunidad

En el comienzo mensaje el Santo Padre asegura que “Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos”. A continuación propone reflexionar sobre la importancia “de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad”.

Para esta reflexión el Obispo de Roma aborda las metáforas de la “red” y la “comunidad”. Si bien entiende que “La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable”, también advierte que Internet “se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito”.

Continuando con la imagen de la red, el Papa invita a reflexionar “sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos”.

Y añade “trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje”.

Igualmente, el Papa Francisco observa que ”Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad” y además, “la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios…”.

Y es así que se plantea la pregunta: “¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?”.

El cuerpo y los miembros

Para hallar una respuesta, el Santo Padre acude a San Pablo, que en su Carta a los Efesios dice “Somos miembros unos de otros”. De esta cita el Sumo Pontífice extrae una tercer metáfora “la del cuerpo y los miembros”. Explica que el Apóstol la usa “para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une”.

A continuación, el Papa deja hablar nuevamente a San Pablo: “Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otro (Ef. 4,25)”. Y entonces subraya “El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión. De hecho, la verdad se revela en la comunión”.

Más adelante el Obispo de Roma asegura “nuestra identidad, está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas”.

Añade que “La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás… El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje”.

Del “like” al “amén”

En la última parte del mensaje, El Santo Padre reflexiona que “La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro”. Y llama a usar las redes como recursos para estos encuentros personales en la familia, en la comunidad eclesial y en la sociedad.

“Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia… Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres. La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los ‘like’ sino sobre la verdad, sobre el ‘amén’ con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás”, concluye el Papa.

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