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“Que Cristo se haga carne en nosotros”

Celebración de la Solemnidad de san Pedro y san Pablo
Acompañaron al Cardenal Daniel Sturla el Nuncio Mons. George Panikulam, Mons. Milton Tróccoli y cerca de 50 sacerdotes, además de diáconos y seminaristas /C. Bellocq

El jueves 29 de junio se celebró, en la Catedral Metropolitana, la Solemnidad de san Pedro y san Pablo. La Misa presidida por el Cardenal Daniel Sturla, fue concelebrada por el Obispo Auxiliar, Mons. Milton Tróccoli y el Nuncio Apostólico, Mons. George Panikulam. También asistieron a la celebración  la Sra. María Auxiliadora Delgado de Vázquez, esposa del Presidente de la República, la Sra. Ministra de Educación y Cultura, la Dra. María Julia Muñoz.

Además entre los presentes en la Eucaristía estuvieron los ministros, consejeros de la embajada de la República Argentina y las representantes de la embajada de Chile y otros miembros del cuerpo diplomático. El la celebración se conmemoró el 30° aniversario de la primera visita del Papa Juan Pablo II a Uruguay, para conmemorar la firma de los dos primeros acuerdos en 1979 en Montevideo, de lo que más tarde sería el Tratado de Beagle, firmados en el Vaticano por Argentina y Chile.

En primera fila estaban Álvaro Vázquez, María Auxiliadora Delgado, María Julia Muñoz y Mario Cayota /C. Bellocq

“Todo en la iglesia es, a la vez, fuerte y frágil”

En la homilía, el Cardenal Daniel Sturla recordó que “el día de san Pedro y san Pablo” también es considerado “día del Papa”, y por eso se recordaban los 30 años de la visita de san Juan Pablo II a Montevideo con motivo de la firma del tratado de paz entre Argentina y Chile. Compartió con los presentes que la casulla que llevaba “fue la utilizada por el Papa san Juan Pablo en Tres Cruces ese 1° de abril de 1987”.

El Arzobispo de Montevideo citó las palabras de Jesús “<<Y yo te digo: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia>>.” Mencionó que “estas palabras resuenan hoy en todo el mundo cristiano, católico y ortodoxo, que celebra la fiesta en común de los santos Pedro y Pablo”.

El Cardenal Daniel Sturla dijo que “los acontecimientos que sucedieron después podrían hacernos pensar que el Señor puso la Iglesia sobre una piedra frágil”. “Aquí está, precisamente, la ley de la encarnación: que nuevamente se cumple en esta misteriosa confianza que el Señor Jesús manifiesta hacia el primero de los apóstoles”, añadió.

“Todo en la iglesia es, a la vez, fuerte y frágil, grande y pequeño” aseguró el Arzobispo de Montevideo. Y recordando a una de las cartas de san Pablo remarcó “cuando soy frágil entonces soy fuerte”.

“Pedro y Pablo, seguidores de Jesús y apóstoles suyos, nos dan elementos claves para nuestra vida cristiana” aseguró el Cardenal Daniel Sturla. Pedro confesaba su fe al Señor diciendo “Tú sólo tienes palabras de vida eterna”. Y siguió “también nosotros podemos decir desde nuestra fragilidad ante la pregunta del Maestro, si lo amamos, <<Tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero>>”.

Como para Pablo “¡¡¡qué bueno que también nuestro mayor anhelo sea que la vida de Cristo se haga carne en nosotros!!!” enfatizo el Arzobispo. Recordó que el apóstol llegó a decir “ya no vivo yo, es Cristo que vive en mí”.

Sacerdotes antes de la comunión /C. Bellocq

Testimoniar la fe con la propia vida

Por su parte, el Cardenal Daniel Sturla dijo que los apóstoles “dieron supremo testimonio de la fe con su martirio, ocurrido en Roma durante la persecución de Nerón”. Reflexionó que “el pescador de Galilea y la del tejedor de tiendas de la ciudad de Tarso” se convirtieron “en maestros de la fe, en las columnas de la Iglesia, y por lo tanto en el fundamento de la cultura europea”.

El Arzobispo de Montevideo explicó que “La Iglesia sigue hoy siendo, al mismo tiempo, fuerte y frágil, débil y a su modo poderosa”. Prosiguió explicando que “Una y otra vez se han alzado contra ella los poderes de este mundo, pero más daño le hemos hecho los cristianos, quienes la integramos, con el veneno de nuestro pecado”. A pesar de esto, la Iglesia sigue “realizando lo que es su única misión; evangelizar, anunciar la alegría que el Reino de Dios está ya entre nosotros, en la persona de Jesús”.

El Cardenal Daniel Sturla reiteró que con la muerte y resurrección de Jesús “el mal ha sido vencido”. Y agregó “y todas las terribles manifestaciones del mal que a diario vemos, en la realidad que nos circunda, con las terribles tragedias que provoca, no dejan de ser los estertores de un vencido”.

El Cardenal Daniel Sturla durante la homilía /C. Bellocq

Nada de lo humano es ajeno a la Iglesia

“La Iglesia es signo de la comunión de los hombres con Dios, y de los hombres entre sí”, afirmó el Arzobispo. Mencionó que “Cuando la Iglesia realiza aquí y allá tantas tareas de servicio, lo hace porque ella es experta en humanidad. Como decía el Papa Pablo VI, porque nada de lo humano le es ajeno”.

Sobre el día del Papa que se celebraba dijo que “en esta fiesta rezamos de modo especial por el sucesor de Pedro, el querido Papa Francisco, que hace presente a Cristo, el Señor, desde su servicio, confirmando en la fe a sus hermanos”. Añadió que el Pontífice “es para todo el mundo un signo de unidad y una palabra fuerte que nos sacude”.

Continuando con la homilía el Cardenal Daniel Sturla informó que “el Papa ha instituido este año, por primera vez, la Jornada Mundial de los Pobres”. Sostuvo que el Santo Padre nos llama “no sólo a tender la mano al que sufre, sino a compartir la misma mesa”. En definitiva “que nuestro amor a los más pobres no es sólo palabra, sino tocar en ellos la carne de Cristo” concluyó.

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