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El Cardenal Sturla bendijo la capilla restaurada del Pereira Rossell

La edificación data de 1943 y fue nombrada "Nuestra Señora de la Salud"
Misa de bendición de la Capilla del Pereira Rossell/ Fuente: ICMtv

El sábado 2 de setiembre se celebró la Misa de bendición de la Capilla del Hospital Pereira Rossell. La Eucaristía fue presidida por el Cardenal Daniel Sturla, concelebrada por el coordinador de la Pastoral de la Salud, el Pbro. William Bernasconi. También contó con la presencia del animador de la pastoral de la Capilla del Pereira Rossell, el diácono Miguel Zinola, así como integrantes del grupo de laicos que colaboran en las tareas del lugar. Amablemente, el Pbro. William Bernasconi narró a ICM la historia y el trabajo que se realiza en la Capilla del Hospital Pereira Rossell.

Un poco de historia

El Pereira Rossell es un centro de referencia nacional, que cuenta con un hospital niños al que llegan chicos de todo el país (a veces con estadías prolongadas), también existe el hospital de la mujer y el sector materno infantil.

En cuanto a la capilla, pertenecía a las hermanas capuchinas. La edificación es del año 1943 y funcionó hasta el año 1972 siendo clausurada por la falta de vocaciones religiosas. En ese año la Hna. Ana María (perteneciente a las Esclavas) comenzó su trabajo pastoral, que continuó hasta 1988, visitando diariamente las salas. Además, rezaba el santo Rosario en la capilla con los acompañantes de los enfermos y algunos pacientes que se podían trasladar.

Por su parte, en 1992 el Pbro. Vitale Doroskevich quedó a cargo de la Pastoral de la Salud arquidiocesana. En ese tiempo comenzó a funcionar un grupo pastoral en el Hospital Pasteur, éste ayudó en la formación de otro en el Pereira Rosell.

Más adelante, el 11 de febrero de 1995, se reabrió la capilla con la atención de los padres Tomás Gutiérrez y Héctor Espósito (de la parroquia de la Medalla Milagrosa y San Agustín). En 1997 el Pbro. Ciro Ceballos comenzó a celebrar la misa dominical. En el 2003 y 2004 brindó su apoyo el Pbro. Ernesto Diano. El año 2005 se integra al equipo el padre Fabián Silveira (palotino).

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El trabajo de la pastoral

Desde el año 2012-2013 colabora en la tarea pastoral, como coordinador de la Pastoral de la Salud, el padre William Bernasconi, y se nombra a la capilla: “Nuestra Señora de la Salud”. Actualmente, la capilla cuenta con la animación pastoral del diácono Miguel Zinola, y colabora también en la coordinación, desde hace 30 años, la Sra. Rosamaría Pereira.

Con mucho esfuerzo se logra restaurar la capilla que en su exterior cuenta con una gruta dedicada a la Virgen María. A este lugar acuden padres, u otros familiares de los enfermos, a pedir la intercesión de la Virgen.

En lo referente al trabajo de la Iglesia en este centro hospitalario, está presente con un grupo de Pastoral de la Salud formado por el diácono y un importante, pero no suficiente, grupo de laicos que salen a recorrer el hospital para visitar a los enfermos y sus familiares.

El primer objetivo de la Iglesia es salir al encuentro del sufriente y del doliente para escucharlo, pero también tiene como tarea misionera llevar consuelo, compasión y misericordia. Esto significa que tiene que llevar la cercanía de Dios a tantos hermanos que allí se encuentran sufriendo.

El trabajo de la Iglesia no se reduce sólo a la tarea espiritual sino que también, siendo consciente de las necesidades materiales, existen grupos de mujeres de distintas comunidades que preparan hermosos ajuares para recién nacidos. A este trabajo se agregó la realización de ajuares para niños prematuros. Éstos son entregados a las madres carenciadas que dan a luz en el hospital.

Es así que el padre Bernasconi nos recuerda las palabras del Papa Francisco: “Ser Iglesia es ser Pueblo de Dios, de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre. Esto implica ser el fermento de Dios en medio de la humanidad. Quiere decir anunciar y llevar la salvación de Dios en este mundo nuestro, que a menudo se pierde, necesitado de tener respuestas que alienten, que den esperanza, que den nuevo vigor en el camino. La Iglesia tiene que ser el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio.”(Evangelli Gaudium 114)

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