No comments yet

Card. Sturla: “Tenemos la necesidad de un horizonte espiritual”

Misa en el 207° aniversario de la creación del Ejército Nacional
Homilía durante la misa / Fuente: Federico Gutiérrez

El viernes 18 de mayo, día de conmemoración de la Batalla de Las Piedras, se celebró en la Catedral Metropolitana una Misa con motivo de un nuevo aniversario del Ejército Nacional. La Eucaristía, presidida por el Cardenal Daniel Sturla, contó con la presencia de Mons. Jaime Fuentes, Obispo de Minas, el Padre Genaro Lusararian, capellán de la Capilla del Hospital Militar, así como autoridades de las Fuerzas Armadas y representantes extranjeros.

Respeto y veneración

Al comenzar la homilía el Cardenal Daniel Sturla dijo que sentía alegría por recibir a todos los presentes en la Iglesia Matriz, agradeció la presencia del Comandante en Jefe del Ejército, Guido Manini Ríos, así como representantes de otras naciones. Recordó además que ese día se estaba celebrando el día del Ejército, porque la Batalla de las Piedras fue el bautismo de fuego de las tropas orientales. Añadió que esa victoria de las fuerzas artiguistas fue “día de libertad y de dignidad humana”.

El Arzobispo de Montevideo mencionó una frase de la primera lectura, de la Carta de san Pablo a los Colosenses: “Todo lo que digan y hagan, háganlo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él”. Destacó la grandeza que significa vivir en nombre de una realidad superior a nosotros mismos, con la que nos podemos identificar, por la que entendemos que vale la pena vivir y sufrir.

Siguiendo en esta lógica el prelado aseguró: “los militares asumen la vida como un servicio a la Patria y a lo que está es”. Agregó que para países pequeños, como el nuestro, es necesario ahondar en nuestras propias raíces, bucear en nuestro pasado para encontrar las fuente inspiradora de nuestro proceder. “Sentimos hacia la Patria respeto y veneración”, afirmó.

1-5-de-10-2

La fragmentación social: el gran desafío de la hora presente

Más adelante, el Cardenal Daniel Sturla citó parte del discurso que el General Guido Manini Ríos había pronunciado esa mañana. En ese fragmento el Comandante del Ejército dijo: “Ser artiguista hoy es estar cerca de la gente, particularmente de los más frágiles. Es ocupar un puesto de lucha en la batalla más importante y más urgente que hoy debemos librar; el combate frontal a la marginalidad social y cultural que cada vez afecta más la convivencia entre los uruguayos y que día a día se lleva vidas y esperanzas”.

El Arzobispo de Montevideo argumentó que para la Iglesia Católica la fragmentación social también es un problema acuciante.

Recordó además el documento que la Conferencia Episcopal presentó hace algunas semanas “Construir puentes de fraternidad en una sociedad fragmentada”. “Se trata sin dudas del gran desafío de la hora presente”, remarcó.

Para el Cardenal Daniel Sturla a pesar de la mejora de los indicadores económicos y la reducción de la pobreza “nos encontramos con una situación difícil, de pobreza dura, con la violencia social que genera, con los problemas conexos del narcotráfico y de la delincuencia”. Aseveró que más allá de problemas económicos y sociales existe un problema espiritual.

Después de compartir un texto de la constitución pastoral “Gaudium et Spes”, del Concilio Vaticano II, el Arzobispo de Montevideo señaló que para muchos “el sentido de la vida se ha oscurecido”.

Por este motivo enfatizó: “Tenemos necesidad de un horizonte espiritual, sea religioso o laico, pero un horizonte que dé a mi vida una finalidad que la ilumine; un horizonte al cual caminar, que trascienda el devenir de mi vida”.

1-1-de-10-2

El deber cumplido

Otro de los puntos que abordó el Cardenal Daniel Sturla en su alocución fue el servicio. Recordó que en la lectura del Evangelio se hablaba de la necesidad de hacer rendir los talentos recibidos. Hizo mención a distintas iniciativas que la Iglesia lleva adelante, algunas junto con el Estado, para favorecer a los más necesitados.

También hizo referencia a las misiones del ejércitos en países en conflicto y el compromiso en situaciones difíciles en nuestro propio territorio. “Allí están estas instituciones, fundadoras de la patria, mostrando lo mejor de sí mismas cuando ponen al ser humano en el centro y cuando las mueve el amor y el servicio”, sostuvo.

El Cardenal Daniel Sturla mencionó que si bien muchas veces lo que se recibe son críticas, por encima está una gratitud mayor; en el caso de la vida militar el haber cumplido el deber con la Patria y en el caso del sacerdocio el deber cumplido ante Dios.

Recordó, además, el llamado a la unidad en una frase que Jesús pone en labios de quienes se presentan ante Dios después de una vida de servicio: “Somos siervos inútiles, no hemos hecho más que lo que teníamos que hacer”.

Al final de la homilía, el Arzobispo de Montevideo invocó la protección de los santos patronos de Montevideo, san Felipe y Santiago. También invocó a la Virgen de los Treinta y Tres: “pedimos que sane las heridas que aún quedan de un pasado que cuesta tanto a nuestra patria y a nuestra gente asumir. Para poder con plena fuerza librar las batallas por la dignidad de todos los que habitan en este suelo”, concluyó.

Escribir comentario